sábado, 13 de agosto de 2016

¿Por qué me cambié a Nikon?


Últimamente mucha gente me ha preguntado el porqué de ese cambio, y espero con este nuevo post exponer mis razones.

Fue a los 14 años cuando me compre mi primera cámara Canon, una Powershot A620. Viendo que me gustaba esto de la fotografía bastante, mis padres me regalaron una Canon EOS 40D, y luego yo fui ampliando el equipo comprando algunos objetivos. Desde entonces siempre he tenido material de esa marca, y había una razón por la que desde un principio compre Canon y no otras marcas.
Como gran amante de la fotografía macro y de las cosas más pequeñas, había un objetivo que siempre estuvo en mi mente, y que ninguna otra marca mas que Canon tenía, el MP-E 65mm. Este objetivo te permite obtener ampliaciones de hasta 5:1, en vez de casi todos los objetivos macro del mercado que solo te amplían hasta 1:1 el tamaño del sensor. Hoy en día Laowa ofrece un 60mm 2:1.
A día de hoy, he de decir que no he comprado el MP-E, ¿Por qué?, pues simplemente he ido dejando esa compra tan especifica, y anteponiendo otros objetivos. Al final, me ha ido muy bien con otras opciones más polivalentes que me han dado grandes resultados. Además hay diversas opciones de obtener grandes ampliaciones, como invertir objetivos, fuelles, tubos de extensión, etc.
Puestos que ya no tenía tan en mente este objetivo, ya no tenía que seguir siendo fiel a esa marca.

Durante los últimos años, Nikon ha sacado cámaras con unos sensores magníficos, pero con algunos problemas que no me permitirían obtener los mismos resultados que Canon y que ahora expondré:
A pesar de sus increíbles sensores en las cámara de la serie d800, con un rango dinámico bestial y una buena gestión del ruido, entre otra muchas maravillas, había un problema con el mecanismo del espejo y del obturador, que hacía que las fotos salieran trepidadas  cuando utilizabas velocidades de obturación bajas, y eso se incrementaba cuando usabas teleobjetivos u objetivos macro, en las que cualquier vibración se nota. Y eso con 36 megapíxeles, se incrementaba.
Pero parece ser que Nikon tuvo en cuenta todo esto, y en la D810 lo solucionó, implementando un sistema de obturación electrónico de primera cortinilla, que lo que hace básicamente es que una vez tenemos levantado el sensor, deja abierto el obturador, eliminando cualquier posible vibración por parte de ambos. Además si le añadimos el delay de disparo de 1,2 o 3 segundos, ya eliminamos también el movimiento producido por el dedo de la cámara a la hora de pulsar el disparador de la cámara.
Digamos que cualquier cámara sea de la marca que sea, y con una elevada cantidad de megapíxeles, sufre de este problema. Por ello Canon en sus últimos modelos de la serie 5d, implementó un sistema de obturación electrónico también.

Una vez solucionados los problemas que me preocupaban con la D800, ¿Por qué no pasarme a Nikon?

Durante los últimos años, he ido teniendo una mayor necesidad de comprarme una cámara Full Frame, y también de algunos objetivos que me cubriesen algunas deficiencias de equipo. Pues desde que tengo una dslr, solo he tenido objetivos fijos, de 15mm, 100mm, 180mm y los dos últimos años un 300mm 2.8 fijo también. Había muchas situaciones que eran imposible de cubrir con esta deficiencia de objetivos.

Puestos a comprarme una nueva cámara,  y viendo que actualmente la Canon 5dIII y la Nikon D810 están prácticamente al mismo precio en internet, y que la D810 ofrece una mejor gestión del ruido, un mayor rango dinámico, mayor número de puntos de enfoque, etc… era una opción a la hora de hacer un cambio. Hace unos meses Nikon España me dejo probar durante un mes la D810, junto con un 24-70mm y un 70-200mm, y quedé encantado, por lo que ya no era dar palos a ciegas.

Había una cosa que me echaba para atrás a la hora de cambiarme, pues iba a necesitar una buena cantidad de dinero para pillar un buen teleobjetivo equivalente al 300mm 2.8 IS que tenía, pues prácticamente se ve poco mercado de segunda mano, además de que hay que reconocer que Canon tiene más opciones, de una calidad indiscutible, y a mejor precio que los equivalentes de Nikon. Los únicos teleobjetivos que me llaman la atención de Nikon, eran el 400mm 2.8 VR, el 600mm f4 VR y el 800mm 5.6 VR, todos de la serie nueva, ligeros y a un precio realmente prohibitivo e inalcanzable.
Pero mira tú, que viendo el portal de Fotonatura.org, vi que alguien vendía un 400mm 2.8 VR, el modelo anterior que es algo más pesado, pero que da una calidad realmente impresionante, a un precio muy bueno, y según decía en el anuncio el vendedor, estaba nuevo.  En ese momento es cuando realmente me decidí dar el cambio de marca, pues ahora podría tener el equipo soñado, a un precio que no me podía ni imaginar, y que aunque quisiera comprar en canon, me saldría mucho más caro. Por ello me decidí a reservar el 400mm.
Comprada la d810, un Tamron 24-70mm, un Nikon 60mm 2.8 macro de segunda mano y un 400mm 2.8 VR (el cual literalmente desembalé y estrené yo) ya tenía mi equipo solucionado, a un precio realmente bueno.

Nikon D810, Nikkor 400mm 2.8 VR, Nikon Micro Nikkor 60mm 2.8 y Tamron 24-70mm 2.8 VC.



Y parándonos a reflexionar, ¿Realmente es mejor una marca que otra?, ¿era necesario el cambio? Pues la respuesta es no, ambas marcas son muy buenas, y cada uno ofrecen soluciones parecidas, y de muy buena calidad, con alguna diferencias claro está. Lo importante es el fotógraf@ que hay detrás de todas esas herramientas, y el comprar lo más adecuado a las necesidades de cada uno. Pero seamos sinceros, una buena herramienta ayuda a la hora de dar rienda suelta a la imaginación, y la hora de obtener los mejores resultados.  

Y el cambio de marca no era necesario, pues una 5d III con un 24-70mm me hubiesen dado unos resultados increíbles también. Pero ni de lejos iba a encontrar un 400mm 2.8 IS al precio que compré yo el Nikon 400mm 2.8 VR, por lo que si me ha merecido el cambio de marca en este caso. Y yo ahora mismo, he de decir que estoy muy contento con el equipo que tengo.

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