viernes, 20 de febrero de 2015

Manakines y colibríes.


¡¡Buenos días a todos desde Quito!!

Tras 16 dias desde mi primer post en este discreto blog, os escribo para contaros las nuevas aventuras vividas desde entonces, que han sido bastantes.
Pocos dias después de mi regreso de Guaranda, me embarque junto con Paolo y Roxana en una cansada pero productiva jornada de bicheo extremo por las montañas, en busca de unas raras lagartijas. Sin duda lo pasé genial, pero acabe con unas buenas agujetas de levantar tanta piedra. Pero por suerte encontramos lo que buscábamos y más cositas que no esperábamos encontrar.

Colibríes alimentandose © Javier Aznar
Al día siguiente me subí junto con mi compañero de piso, Juan, al primer bus con rumbo al noroccidente en busca de las mas raras y bonitas aves a Milpe, en el Santuario de las aves, donde nos quedamos a dormir y a buscar aves. ¡¡Este sitio era un paraíso!! ya en la misma entrada de la reserva podíamos observar con gran emoción cantidad de colibríes de todos los colores. No sabía a donde mirar, por un lado los colibríes y por otro lado tucanes!! Juan que es ornitólogo estaba disfrutando como un niño.
Pronto nos pusimos en marcha y recorrimos algunos de los senderos de la reserva en busca de trogones, manakines y otras bellas aves. Tras un rato andando encontramos una grandísima cascada de gran belleza que hizo que rápidamente sacase la cámara para realizar alguna foto. 
Mas tarde emprendimos la vuelta al lodge, pero en el camino de vuelta, escuchamos a lo lejos unos sonidos agudos que se repetían cada poco tiempo. Poco a poco nos fuimos acercando y descubrimos que ese curioso e inconfundible sonido provenía de un lek de manakines. Los saltarines alitorcidos (Machaeropterus deliciosus) nos brindaron un alucinante display en el que los machos saltaban de rama en rama, y cada poco tiempo levantaban las alas y las vibraban a más del doble de lo que lo hace un colibrí para producir ese sonido agudo tan característico. Además tuvimos la suerte de presenciar una cópula, ¡¡¡que espectáculo!!! 
Chamaeropterus deliciosus ©nJavier Aznar
Ya de regreso en el lodge, estuvimos presentes en algo único y que no se repitió mas días. Al anochecer y durante unas horas, una plaga de termitas voladoras cubrió el aire del comedor, haciendo imposible el cenar allí, pues se nos metían entre la ropa y era realmente molesto. Tras cenar, Juan y yo salimos con las linternas en busca de ranas, lagartos y insectos. Esa noche encontramos muchísimos bichos, como insectos palo, alguna rana, y un caracol del tamaño de mi bota,
 ¡¡¡con ese caracol comía toda una familia!!!
Al día siguiente Juan se fue a Quito, pero yo me quede unos días más para poder fotografiar mejor a los colibríes y a los manakines.
Esa misma tarde fui en búsqueda del lek de manakines para tomarle mejores fotos, y suerte la mía que fotografíe dos cópulas distintas. ¡¡fue alucinante!!
Juan Rivero y Javier Aznar
subiendo al Rucu Pichincha
tras una fuerte lluvia decidí darme una vuelta para ver que encontraba y ¡tachán! un juvenil de equis (Bothrops asper) se me cruzó en el camino. Por fin veía la famosa víbora que tanto miedo causa entre la gente. Después de todo no era tan agresiva como la pintaban.
Y bueno, tras varios días en ese paraíso, y después de fotografiar a los colibríes como dios manda, me despedí de ese lugar y de Luis Yanez, un amante de la naturaleza y de la fotografía, que gestiona ese lugar tan maravilloso y tan recomendable.

Oreotrochilus chimborazo © Javier Aznar
Ya en Quito, me encontré con Javier Abalos, que ha venido a pasar unos días a Ecuador, y con el que me iría a Mindo unos días después.
 Pichincha © Javier Aznar
Pero antes de ir a Mindo, Juan, Javier Abalos y yo, nos subimos en el teleférico para luego ascender al ruco Pichincha, con una altura de 4696 metros, donde las vistas de Quito son brutales, y donde vimos cantidad de colibríes del Chimborazo, así como varios caracaras. Al día siguiente viajaríamos a Mindo.

Amblipígido  © Javier Aznar
Mindo es un pueblecito bastante pintoresco, cuyas calles están en obras ahora mismo, dando un aspecto bastante malo para el turista. Pero menos mal que cuando sales del pueblo y te metes en el bosque se te pasa ese sentimiento y empiezas a ver que Mindo es el paraíso. Cientos de pájaros de distintas especies volaban a nuestro alrededor.



Hut de James Christensen 
Esa misma noche aun siendo carnavales, decidimos subir bosque arriba en busca de ranas y otros animales. Pronto empezamos a ver los primeros amblipígidos, escorpiones, kinkajous y otros animales. Al día siguiente subimos al mirador que hay en la hacienda San Vicente para ver las espectaculares vistas de Mindo.

Chironius grandisquamis © Javier Aznar
Ya abajo, decidimos ir en busca del anolis pinocho, pero no tuvimos la suerte de verlo. Pero de camino al lugar pudimos observar dos armadillos y una zarigüeya que siempre hace ilusión ver.Y ya al dia siguiente regresamos a Quito, no sin antes fotografiar a una bonita Chironius grandisquamis.




Y aquí estoy en Quito, preparando mi proximo viaje, para seguir contando mis aventuras en la próxima entrega de este blog.

¡¡Saludos y abrazos!!

miércoles, 4 de febrero de 2015

¡¡Empieza la aventura!!

¡¡Muy buenas tardes a todos desde mi pequeño refugio quiteño!!

Hoy, día 4 de Febrero del 2015, tras 20 días desde mi llegada a Ecuador, comienzo un nuevo proyecto en mi página web: inauguro mi blog personal, donde voy a contar a la gente que me sigue mis aventuras por el Nuevo Mundo.

Como muchos sabréis, nada más acabar la carrera de Biología en mi ciudad natal, Madrid, ya teniendo claro cuál era mi próxima meta, me embarqué rápidamente en la búsqueda de un trabajo que me permitiera obtener el dinero suficiente para comprarme un equipo de fotografía y viajar a Ecuador a comenzar una nueva vida. Por fortuna, tras 3 meses de dura búsqueda, encontré un trabajo en un restaurante de la compañía McDonald’s que me permitió conseguir mi objetivo: tras un año y cuatro meses, tiempo durante el cual que hice buenas amistades en el restaurante, finalmente pude comprar un billete de avión a Ecuador, país desde el que os escribo ahora. 

No puedo evitar recordar los días previos a mi viaje como días muy especiales. Todos mis amigos y en especial mi querida hermana, me hicieron la ida mucho más fácil con una despedida emocionante e inolvidable. Sin duda sois los mejores. ¡¡Me dejasteis más que listo para la aventura!! Pero estoy seguro que lo que os interesa es saber más del viaje. Seguid leyendo, seguid…

Jaime Culebras, Alejandro Arteaga, Alex Pyron y Javier Aznar
Tras lo que se puede entender como demasiadas horas de avión, nada más llegar a Quito, me recogió en el aeropuerto un quiteño muy simpático y con grandes conocimientos en parasitología y medicina, al cual estoy muy agradecido por ir a buscarme desde la otra punta de la ciudad. Siempre es bueno encontrar a un amigo cuando se está tan cansado, ¿verdad?. Una vez más te doy las gracias, Kita.  Pero la adrenalina de llegar se calmo pronto, pues en seguida empecé a ir a los diferentes organismos gubernamentales para conseguir los visados y papeles que me van a permitir quedarme a vivir en este país, y ahora mismo puedo decir, que es ésa la parte más aburrida y la que más dolores de cabeza me ha dado en esta aventura, pues ya han sido varios los días que he perdido haciendo papeleos. 

Micrurus steindachneri © Javier Aznar
Los tres días siguientes a mi llegada, sin embargo, fueron alucinantes: me aventuré desde muy temprano a viajar por el país. Mi primer destino sería Baños, donde está el volcán Tungurahua, y donde me esperaban mis amigos y compañeros de trabajo, Alejandro Arteaga y Jaime Culebras, así como el herpetólogo Alex Pyron, para comenzar a buscar desenfrenadamente anfibios y reptiles. Nada más comenzar a subir hacia el campamento, me encontré en el camino con una de las corales más raras de Ecuador, la Micrurus steindachneri. ¡¡Eso sí que era un buen comienzo!! 

Tangara parzudakii © Javier Aznar
Tras varias horas de subida, llegamos al campamento en el cual pasamos dos noches. ¡Qué paraíso! Reptiles, anfibios y artrópodos por todos los lugares. No sabía a qué hacerle fotos, pues todos y cada uno de ellos eran espectaculares y nuevos para mí. 

Dos días después bajamos al pueblo y regresamos a Quito, pero en mi mente no estaba parar. Mi próximo viaje fue junto con Jaime Culebras a la reserva de Mashpi, donde nos quedamos 6 noches. 

Lachesis acrochorda. © Javier Aznar
¡Eso era otro paraíso en el Paraíso!: cantidad de serpientes y ranas, insectos rarísimos y aves de vivos colores abundaban por todo el lugar. En esta reserva se encuentra Masphi Lodge, uno de los hoteles mejor valorados del planeta, y el cual ha obtenido recientemente la categoría de National Geographic Unique Lodges of the World. Tuve la oportunidad de pasar varios días allí y me gustaría agradecer a Carlos Gustavo y al resto del personal del Hotel el fantástico trato recibido.

Conehead katydid ©Javier Aznar
Uno de los días que pasamos en la reserva, encontramos un macho adulto de Lachesis acrochorda, también conocida como “verrugosa”. Esta bestia de 1,71 metros es una de las serpientes más difíciles de ver en la naturaleza por sus hábitos y por su escasez ya que, generalmente, los trabajadores del campo las matan cuando se encuentran con ellas. Tras unas cuantas fotos y vídeos, y alguna toma de muestras, fue liberada de nuevo al lugar donde se encontró. 
Electron platyrhynchum  © Javier Aznar
Además de la verrugosa, uno de los animales que más me gustó de este sitio fue un saltamontes rinoceronte con el que tropecé, pues me brindó la oportunidad de sacar buenas fotografías. No puedo negar que fue doloroso despedirse de este bonito lugar, pero tras la vuelta, fui con mis compañeros de Tropical Herping a Guaranda, lugar famoso por sus carnavales y por su queso de Salinerito. Allí buscamos algunas bonitas lagartijas y ranas, pero pronto volvimos a Quito, donde llevo unos días procesando las fotos de estos días atrás y planeando mi próxima salida con Tropical Herping en busca de más reptiles y anfibios de Ecuador. Como podéis ver, no he parado.

Limacodid caterpillar. © Javier Aznar
Me despido ya hasta la próxima entrega de este blog al que voy a dedicar tiempo y cariño, pero no sin antes compartir con vosotros la felicidad que sentí ayer por la tarde tras recibir la noticia de que mi foto de la araña omaní ganó una Mención de Honor en el Memorial Maria Luisa, un concurso de alto nivel.  ¡No deja de cosechar galardones!.






Un abrazo quiteño, amigos!!! ¡Hasta la próxima!